domingo, 10 de marzo de 2013

Mejor una espada que una fregona


Durante mucho tiempo he intentado ser políticamente correcta en los comentarios que hago en el blog pero como los foros en los que una se puede expresar libremente cada vez son menos hoy me he decidido a hacer un par de comentarios que según a quién pueden molestar.

Estoy harta de las madres de niños (masculino) que solo regalan, compran, proponen... a sus hijos juguetes "propios de chico". Me molestarían igualmente las madres de niñas que invitan a sus hijas a jugar solo con juguetes representativos de tareas "femeninas" (suena horroroso pero no se explicarlo de forma más gráfica), pero los ejemplos que tengo más cerca son al contrario.


Conozco a dos hermanos cuyos padres solo le compran coches y balones, los tienen en cantidades ingentes, de todas las formas colores, tamaños y marcas... pero solo eso: balones, coches y juguetes relacionados con deportes propiamente masculinos. Nunca verás en su casa una cocinita, una lavadora de juguete, un muñeco bebé, un juego de manualidades (siempre se ha considerado propio de chicas) o cualquier juguete que pueda tener algún tipo de connotación femenina. Supongo que es una elección válida, pero desde mi punto de visto bastante cuestionable. 

No tengo muchos conocimientos de pedagogía pero tengo claro que los niños aprenden imitando a los mayores (son esponjas para todo, lo bueno y lo malo). Lo ideal es que vieran a la figura masculina de su familia haciendo las tareas de la casa, pero como en ocasiones eso es prácticamente imposible (a todos se nos vienen ejemplos a la cabeza), creo que una forma de ir solucionando las influencias machistas de nuestra sociedad es ofrecer a nuestros niños juguetes que les motiven a imitar a quien quiera que haga las tareas de la casa. 
Yo iría más allá, le regalaría un muñeco para que aprendiera a poner y quitar pañales, bañarlo, darle de comer... Aparte de la imitación, hay tareas como coser sobre un papel, cartulina (ver este post) que son muy buenas para mejorar la psicomotricidad fina que en casas como las de estos padres es imposible que se vean. Estoy segura que estos padres (que son un ejemplo, por desgracia muy extendido) en una juguetería en la que solo pudieran elegir entre una espada y un fregona, para sus niños se decantarían sin pensarlo por la espada. Me he saltado la regla de los blog de no hacer comentarios que puedan ofender a alguien, mis disculpas por adelantado.

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